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Historia del maquillaje – Roma

Continuamos con nuestro viaje en el tiempo, descubriendo la estética y el maquillaje de la antigua Roma, su contexto social y marco histórico.

La historia nos cuenta:

La historia de Roma se puede dividir en prehistoria, Roma Antigua, Roma Medieval, Roma Moderna y Contemporánea; o bien en Roma Antigua, Roma Pontificia y Roma italiana contemporánea.

El período más fecundo de la historia de Roma en términos políticos, económicos, sociales y culturales fue su desarrollo en la Antigüedad. Fue la cabeza de un gran estado imperial y sede de una nación establecida en tres continentes. En su momento de mayor desarrollo el imperio creado por Roma alcanzó los 3,5 millones de kilómetros cuadrados y unos 70 millones de habitantes, entre ciudadanos y no ciudadanos. Roma fue, y sigue siendo, una de las ciudades más importantes de la historia. Se le ha llamado la «Ciudad Eterna». Roma, junto a Grecia, ha sido la madre cultural de las modernas nacionalidades occidentales.

Estética:

Peinado: En la época romana el peinado y el maquillaje se cuidaban al máximo, especialmente en actos sociales. El cabello lo teñían de rubio aplicando una especie de tinte que daba resultados exponiendo durante largas horas el pelo al sol.

Piel: El cuidado de la piel fue una auténtica obsesión de las romanas de clase elevada, y en torno a él se desarrolló un arte del maquillaje no menos sofisticado y lujoso que el de nuestra época. El canon de belleza era el de una mujer de piel blanca y mejillas sonrojadas. La piel blanca era sinónimo de nobleza y distinción frente a mujeres de piel oscura o quemada por el sol que trabajaban en el campo.

La piel debía ser libre de arrugas, pecas o manchas. Para conseguirlo solían colocarse mascarillas por la noche. Existían mascarillas de belleza contra las manchas, como una realizada con hinojo, mirra perfumada, pétalos de rosa, incienso, sal gema y jugo de cebada. Para contrarrestar las arrugas era muy común una mascarilla compuesta de arroz y harina de habas.

Para la sombra de ojos, negra o azul, eran imprescindibles la ceniza y la zurita. Asimismo, y por influencia egipcia, existían las sombras verdes elaboradas con polvo de malaquita. Las cejas se perfilaban sin alargarlas y se retocaban con pinzas. En este sentido existía una preferencia por las cejas unidas sobre la nariz, efecto que se lograba aplicando una mezcla de huevos de hormiga machacados con moscas secas, una mezcla que también se usaba como máscara para las pestañas.

Cuidados:

Empezaron a funcionar los baños públicos, con inmersión de agua corriente. La mujer de la época (llamada patricia) dedicaba largas horas a sus cuidados en baños, termas y masajes. Todas las acciones eran realizadas por las esclavas (peluquería, maquillaje, higiene etc).

Sabréis también procuraros blancura en el rostro empolvándoos

Ovidio Arte de amar

En 2003, unos arqueólogos hallaron en Londres un bote de estaño del siglo II que se había conservado herméticamente cerrado y que contenía una crema blanquecina ligeramente granulosa, sin duda usada como maquillaje.

El producto hallado en Londres tenía tres ingredientes: lanolina de la lana de oveja sin desengrasar (base), almidón (suavizante) y óxido de estaño (blanqueador). Este último, empezó a utilizarse durante el Imperio en sustitución del acetato de plomo, que tenía efectos muy nocivos.

También se empleaba una base de maquillaje elaborada con vinagre, miel y aceite de oliva, así como las raíces secas del melón aplicadas como una cataplasma y los excrementos de cocodrilo o estornino. Otros ingredientes fueron la cera de abeja, el aceite de oliva, el agua de rosas, el aceite de almendra, el azafrán, el pepino, el eneldo, las setas, las amapolas, la raíz del lirio y el huevo.

Como colorete, se aplicaban tierras rojas, alheña o cinabrio, jugo de mora o los posos de vino. Para los labios, los tonos rojos muy vivos se lograba con el ocre procedente de líquenes o de moluscos, frutas podridas o minio. También se marcaban las venas de las sienes en azul.

Los cosméticos se compraban en los mercados. Los que eran líquidos se colocaban en pequeños recipientes de terracota, en vasos de vidrio verde y azulado o en pequeños envases realizados con diferentes materiales. mientras, los cosméticos densos se vendían en pequeños cofres de madera de talla egipcia, acompañados con conchas para mezclar, espátulas, lápices, pinceles o bastoncillos para aplicar el maquillaje.

Una época fascinante, no creeis?

Gracias por leerme,

Janire.

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Un comentario

  1. Historia del maquillaje - Egipto - Janire Viguri

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